Las prácticas de campo son un componente clave en la formación académica de los estudiantes de la carrera de Ingeniería de Minas. Estos ejercicios prácticos permiten a los estudiantes aplicar los conocimientos adquiridos en el aula a situaciones reales, consolidando su aprendizaje y desarrollando habilidades esenciales para su desempeño profesional.
Durante estas prácticas, los estudiantes tienen la oportunidad de visitar empresas y proyectos mineros en diversas localizaciones, así como participar en actividades directamente relacionadas con la extracción y gestión de recursos naturales. Además de fomentar el aprendizaje técnico, estas prácticas contribuyen al desarrollo de competencias prácticas, liderazgo, trabajo en equipo, y responsabilidad social.
Las prácticas de campo no solo benefician a los estudiantes, sino que también tienen un impacto positivo en las comunidades locales, ya que muchas de estas actividades están vinculadas a proyectos de desarrollo sostenible y mejora de la infraestructura local. Los futuros ingenieros de minas desempeñan un papel crucial en la implementación de prácticas mineras responsables, que buscan el equilibrio entre la explotación de recursos y la protección del medio ambiente.
Este enfoque integral en la formación permite a los egresados de la carrera estar mejor preparados para enfrentar los desafíos de la industria minera y aportar al desarrollo económico y social de la región. Al mismo tiempo, fortalece la relación entre la universidad, la industria y las comunidades, contribuyendo al desarrollo territorial de la región.





