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Forjando montañas desde la raíz

por Comunicación Institucional | May 18, 2026 | Sin categoría

‎‎En la Universidad de Moa (UMoa), donde el polvo de laterita se mezcla con el salitre y el esfuerzo de décadas, una mujer camina con paso firme entre núcleos de perforación y mapas geológicos. Es Yanet Borges Terrero, Máster en Geología Ambiental y, desde 2026, Decana de la Facultad de Geología y Minas.‎

‎Su historia, sin embargo, no empezó entre estratos ni yacimientos. Se formó en la Universidad de Granma como Doctora en Medicina Veterinaria, graduada en 2006. Cuatro años después, en 2010, llegó a la casa de altos estudios moense para trabajar en el Centro de Estudios de Medio Ambiente (CEMA).

‎Allí, quien nunca había pensado en rocas ni en túneles, comenzó a entender que la tierra también tiene heridas que curar y vetas que proteger. ‎Y aunque muchos hombres ponen barreras en la formación profesional de las mujeres, la profesora Yanet encontró su mayor apoyo en profesores.

‎‎— «Yo venía de trabajar como veterinaria, y de repente me enfrentaba a la minería, a la geología, a un lenguaje completamente nuevo. Pero hubo profesores —hombres, además— que nunca me preguntaron de dónde venía, sino hasta dónde quería llegar. Ellos me tendieron la mano cuando otros me cerraban puertas por el simple hecho de ser mujer en una facultad tradicionalmente masculina».

‎‎Su crecimiento profesional fue complejo, como ella misma reconoce.

‎— ‎»Yo siempre digo que crecer en Geología y Minas siendo mujer es como escalar una montaña con una mochila llena de prejuicios. No basta con saber. Hay que demostrar dos veces, trabajar tres veces más. Pero cada tropiezo me enseñó que la inteligencia y la voluntad no tiene género».

‎‎En 2019, dio un salto clave: pasó a ser Vicedecana de Ciencia y Técnica. Y en el actual año, pasó a ser decana de la Facultad de Geología y Minas . En cada escalón, un sostén inquebrantable: la familia como puntal para su superación.

‎— ‎»Mi esposo y mis hijos entendieron antes que nadie que mi compromiso con la universidad no era una ausencia, sino una forma de construir futuro para muchos jóvenes. Ellos nunca me pidieron que eligiera entre ser madre y ser decana. Me enseñaron que podía ser ambas, aunque algunas  veces llegara a casa con más preocupaciones que alegrías».

‎‎Para Yanet, la UMoa ha sido un escenario de oportunidades.

‎— ‎»Aquí no solo me formaron en geología ambiental. Aquí aprendí a liderar, a fallar sin rendirme, a levantar proyectos desde la nada. Esta universidad me dió más de lo que yo pudiera darle. Y por eso siento que ser decana no es un premio, es una responsabilidad de devolver todo lo que he recibido».

‎‎Habla con pasión de la docencia y cómo influye en el estudiantado. No es una profesora de escritorio. Ella elige el vínculo con los universitarios como su principal herramienta de trabajo

‎— ‎»Yo no puedo enseñar geología si no sé qué sueña ese muchacho o muchacha que está frente a mí. Ellos no necesitan solo mapas y fórmulas. Necesitan a alguien que les recuerde que el oficio más duro también puede ser hermoso. Y que una mujer al frente de una facultad minera ya es, por sí sola, una lección».

‎‎Define en una sola la palabra lo que significa ser cuadro en esta institución académica.

‎— ‎»En una sola palabra: servicio. No es un título, es una trinchera. Aquí ser cuadro significa madrugar más, escuchar más, ensuciarse las manos con los problemas de los demás y resolver con lo que se tiene, no con lo que se quisiera tener. Significa que los estudiantes y colegas sepan que mi oficina no es un despacho, es un puente».

‎‎Al final de la conversación, se le pide un consejo a las mujeres. Yanet sonríe. Su mirada se vuelve metal, pero también ternura.

‎— «No esperen a que nadie les regale un lugar en la mesa. Construyan su propia mesa. Y si alguien les dice que la geología o la minería no son para mujeres, muéstrenle con hechos que el subsuelo no pregunta género, y que la resiliencia no es aguantar en silencio, sino transformar cada barrera en un escalón. Estudien, ayúdense entre ustedes, y nunca olviden que venir de la veterinaria o de cualquier otro origen no es una desventaja: es tener otra mirada para curar también a la tierra».

‎ ‎Yanet Borges Terrero avanza orgullosa de lo que ha logrado. En cada paso deja la huella de una mujer que no solo escaló montañas: las está enseñando a forjar desde la raíz.