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Moa
no es solo tierra de minería
ALEXIS ROJAS
AGUILERA
Atesora
un patrimonio vegetal con suelos calculados en más de 30
millones de años de antigüedad.
Esta
no es solo tierra de minería, de puerto, de café, maderables,
de centros de altos estudios, de gentes animosas y trabajadoras:
es también paraje de sorpresas, como las que atesora su
patrimonio vegetal.
Suelos
serpentínicos como los moenses calculados en más de 30
millones de años de antigüedad, constituyen asiento de
alrededor de 30% de las plantas endémicas del país,
calculadas unas 3 000 especies.
Tal
flora, en el caso de Moa, ocupa el tercer lugar a nivel mundial
y se caracteriza por una alta especialización, en atención
a las circunstancias de estos suelos que son antítesis de los
conceptos como fértiles.
Quizás
valga recordar que en ellos abunda el magnesio y escasea el
calcio, contiene minerales pesados como níquel, cromo y
cobalto, drena con pasmosa celeridad, poseen muy pocos
nutrientes, tienden a ser ácidos y la absorción por parte de
las plantas.
Y
esta compleja naturaleza de Moa, que bien admiro Cristóbal Colón,
concentra nada menos que 200 especies endémicas locales,
distribuidas en tres formaciones distinguibles: los
pinares, carrascales ( Formaciones vegetales ) y bosques húmedos,
extraordinaria conjunción de belleza sin par en toda la geografía
del archipiélago.
Los
pinares, formados por esencialmente por el pino de Cuba o pinus
cubensis ( llamado pino de Mayarí o Moa ), dan abrigo en su
seno a verdaderas joyas de la flora local como la palma
mariguano, el palo bronco, el jazmín de sabana y la muy
especial dracena cubensis , la reina, considerada todo un” fósil
viviente “, con único pariente en América Central y el resto
de la familia en África, probable confirmación de “la deriva
de los continentes”.
En
tanto, los bosque húmedos encierran valiosas especies
maderables, entre ellas el azulejo, cupey, ocuje, sabina,
manglillo y nejesí, aunque también pululan los y prosperan la
palma cana y la palma júa.
Los
carrascales, ubicados tanto en la línea costera como en
zonas altas, con arbustos mayores de seis metros de altura,
ostentan los mayores índices de la zona.
Es
decir, en material vegetal, Moa no tiene rival si de endemismo
se trata, como tampoco en el ámbito caribeño. Aquí está el
origen de las especies adaptadas a los suelos serpentínicos en
el país. Por ello se puede asegurar que Moa no es solo
tierra de Minería.
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